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| Intimidad con Dios en el Ministerio, Renuncia de Derechos, y Guerra Espiritual. |
Seguir a Jesús.
Estar dispuesto a lo que sea, saber que no hay nada mejor, dejar todo y seguirlo; vivir consciente de la autoridad de ser hijo por la fe en Él.
Vas a experimentar cosas que nunca imaginaste, tus sueños van a ser más grandes de lo aparentemente posible, y vas a descubrir que no se te ocurrieron a ti y que no tienen que ver contigo aunque sí te incluyen a ti; vencer tus temores será un ejercicio necesario pero para hacerlo nunca estarás sólo.
Para seguir a Jesús vas a necesitar sabiduría imposible de tener por tu propia cuenta o experiencia, harás cosas que nadie se imaginaría, cosas que pueden ser mal vistas por muchos. Vas a descubrir que no eres perfecto, vas a descubrir lo que significa la palabra proceso, vas a descubrirlo una vez más, y luego otra vez, y te vas a romper y Él te va a sostener. Dios te va a enseñar por qué no debes tener miedo.
En el camino vas a volverte valiente, de verdad valiente porque no habrá de otra, porque volver atrás no es opción.
¿Vida abundante? No tiene tanto que ver con lo que tienes sino con lo que Él es para ti, ¿quieres probar cuánto se vuelve suficiente? Incluso algunas cosas que amaste no las amarás más porque en realidad te abatían.
Al seguir a Jesús vas a vivir muchas más cosas hermosas, difíciles, deseables, y cosas que la gente no quisiera vivir normalmente, despedidas, mucho más de todo lo que está escrito aquí. Aún si crees que puedes hacerte el listo, vas a vivir un proceso, lo vas a vivir. La meta de tu "ministerio" ya no va a ser la meta, porque de pronto va a dejar de ser lo más importante, porque todo va a ser lo más importante, desde recoger una basura pequeña que no te "corresponde" recoger, hasta amar al que te es difícil comprender cuando te le acercas superficialmente, la meta va a ser no un logro, sino Jesús, mirarlo, amarlo, estar cerca de Él tanto que puedas conocer lo que no les cuenta a todos.
Superficial ya no existe, existe un dolor más que anhelo, más que hambre, un dolor por vivir en la profundidad.
Seguirlo, aceptar el reto, es también descubrir que el mejor y mayor gozo en la vida, lo que más le costó, es poder pasar tiempo con Jesús y crecer en experimentar lo verdadero y real que Él es. Es tomar decisiones por encima de las posibilidades, por encima del dinero, por encima de tus deseos simplemente porque Él habló, y descubres que debes renunciar a lo que le roba a tu espíritu lo que Su Espíritu te quiere dar.
Vale la pena seguirlo por encima de todas las dificultades, del posible dolor (léase todo el Nuevo Testamento y la vida y muerte de los apóstoles), de las pruebas con las que crecerás posiblemente más lento de lo que imaginas, más profundo, más estable.
Vale la pena, eso es verdad. Aceptas el reto una vez, lo aceptas por siempre, cada día, confirmación tras confirmación y prueba tras prueba tras prueba, fiel es el que te llama, tu fe es como el oro.
Sígueme dice Él, y cuando aceptas el reto, confirmas por qué y de qué estás hecho.
Y que has sido creado para esto.
Sígueme dice Él.

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